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De un lado al otro…. ¿brincamos el charco? ¿cruzamos el puente? ‟¿rompimos la brecha?”

En este negocio, el nuevo producto es la transcreación. Esa podría ser una buena razón para transcrear.

Empecemos con una breve cita de la revista Merca 2.0:

Las marcas requieren con urgencia redefinir sus métodos, pues a lo largo de los años se convirtieron en el mayor capital que puede tener una empresa: en sí mismas son más importantes que los productos, y por tanto la mercadotecnia debe lograr que la fortaleza de la marca se conecte de manera indeleble con las emociones del consumidor.

(Andrzej Rattinger Aranda, ‟Nota del editor”, Merca2.0, año 14, no. 162, agosto 2015)  

¿Cuál es mi marca? Como traductora casi nunca me hago esta pregunta, me interesa mi producto, pero mi labor son las palabras y la expresión. Pero…

Hablar es un acto social. Escribir es un acto solitario. Traducir es un negocio…

A veces parece que esta labor se asemeja a un mero trámite migratorio. Pero traducir es más que un paso de allá para acá. Es una ardua labor y un constante esfuerzo por evitar que el cliente en algún momento diga: ‟En cuanto llegue lo mandas traducir, para que le dé tiempo al copy de revisarlo antes de imprimir/publicar. ¡Los traductores luego entregan cada cosa!” ¿Cómo conseguir algo así cuando hay tanto en juego?

Mi marca (las palabras, la integridad, la fidelidad, la lingüística y la gramática), la marca que traduzco y su transcreación en la lengua a la que traduzco es lo que debe estar presente en todos y cada uno de los proyectos que llegan de un día para otro. ¿Cómo ‟atinarle” a la marca del cliente y a su lenguaje al tiempo que dejo mi marca en mi producto? Es decir, ¿cómo promuevo el producto del cliente, mientras estoy promoviendo mi producto? Y todo esto con miras a atraer al consumidor, que en mi caso es mi cliente y el cliente de mi cliente.

Mi respuesta es que mi marca es poner todo el empeño, investigación y conocimientos lingüísticos, literarios y culturales en cada uno de los proyectos para que al final el resultado sea algo muy similar al mensaje que la marca de mi cliente escribió en la lengua de partida. Mi segunda solución basada en las nuevas tendencias de la traducción es que si el mercado va cambiando hacia el consumidor y este exige cada vez con más necesidad que la traducción cambie, mi labor debe tomar un nuevo matiz pensando en mi propia promoción y en el lenguaje de hoy en día.

Transcrear un texto es cambiar un mensaje para transmitirlo de una manera que llegue más allá de la traducción natural y fluida. Transcrear es reescribir el mensaje de una manera clara y segura dentro de la lengua meta de manera que el lector lo sienta justo como debe sentirse en la lengua meta. Transcrear surge de la mercadotecnia y la necesidad de vender una misma marca en distintos lugares alrededor del mundo. Lo primordial en una transcreación es ¿cómo sientes ese texto?

Hoy en día una traducción vale más si el mensaje es transcreado de manera que se sienta normal. Sin dudas ni titubeos… el mensaje debe sentirse seguro en esa otra lengua.

Los invito a tomar las riendas de todas estas nuevas tendencias e intentar reescribir algún texto pensando únicamente en el sentimiento y la imagen que tuvieron al leerlo como un ejercicio que ayudaría a darle más naturalidad a esta labor. Seamos pues mercatradutranscreadores.

 

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