FEBRERO-02

El español de Chile es muy diferente al de México en muchos aspectos. Sin duda, el más notorio es la fonética. La pronunciación dista bastante, llegando en muchas ocasiones a ser casi incomprensible para otros países latinoamericanos. Podríamos decir que Chile tiene su propia fonética, muy marcada y con otras variaciones sobre todo en los niveles socioeconómicos bajos.

En cuanto al léxico, que es el aspecto que nos compete a los traductores, las diferencias también son innumerables en todos los terrenos, desde el culinario hasta el tecnológico. En este sentido, es primordial tener sumo cuidado a la hora de traducir al español mexicano, el cual sigue considerándose como el español neutro o ‟estándar” y siendo el más solicitado por agencias de traducción de toda Latinoamérica e inclusive otros países, como los Estados Unidos y algunos de Europa. Aunque no solo se trata de ‟localizar” palabras, sino también de verter estructuras completas. El español mexicano suele usar estructuras diferentes y hasta un poco más extensas para denotar una misma idea. Por ejemplo, en Chile nadie diría ‟Acabo de comer”, sino “Recién comí”.

Por otro lado, el español mexicano suele ser mucho más ‟específico” que el chileno. Es decir, usan distintas palabras para designar cosas que en Chile se dicen de solo una forma. Es muy común que en México veamos en el menú de algún restorán: sopa de fideos, sopa aguada, sopa fría, sopa de coditos, sopa de letras y espagueti. En cambio, en Chile es probable que nos miren con una profunda extrañeza si preguntáramos por tal o cual sopa. Simplemente por allá dicen ‟fideos” para hablar del espagueti mexicano. Y ni hablar de ‟sopas”, que allá son ‟caldos”. Las únicas que se llaman así son la ‟sopa de letras” y la ‟sopa de tomate” (no de ‟jitomate”) y la de ‟cabellos de ángel” pero ni siquiera es sopa, ya que se sirve seca y solo se dice “cabellos de ángel”. Todas las demás ‟sopas” existen, pero no se especifican de tal o cual forma, ya que serían ‟caldos” con fideos o solo fideos. Cabe destacar que en México, ‟sopa” nos remite tanto a la pasta en un caldo (que sería la famosa ‟sopa aguada”) como a la servida en seco (como la ‟sopa fría”). En Chile, en cambio, la palabra ‟sopa” se utiliza para designar aquellas comidas en agua y que también llaman ‟caldo”, sea cual sea, tenga los ingredientes que tenga. En México, la palabra ‟caldo” es tan específica que solo llaman así al ‟caldo de pollo o de res”, lo cual en Chile es una “cazuela de pollo” o ‟cazuela” a secas. Pero si en México pedimos una ‟cazuela”, lo único que recibiremos será un recipiente de barro.

En el terreno de la tecnología y el trabajo, las primeras diferencias surgen con las palabras para designar nuestras principales herramientas de trabajo: la ‟computadora” y la ‟laptop”, que en Chile son el ‟computador” y el ‟notebook”. Ahora bien, si tenemos muchos documentos que debemos guardar, acá lo haremos en un ‟folder”, mientras que en Chile será en una ‟carpeta”. Si necesitamos juntarlos, acá lo haremos con una ‟engrapadora” pero allá, con una ‟corchetera”; si nos piden firmar alguno, acá necesitaremos una ‟pluma” y allá, una ‟lapicera”; y si nos piden revisarlos, acá les ‟daremos una checada” o los ‟checaremos”, pero allá los ‟revisaremos” o ‟chequearemos”.

Sin lugar a dudas, existen muchísimas más diferencias dado que son dos culturas distintas aunque también con similitudes. Lo importante es tenerlas en cuenta a la hora de traducir, ya sea al español mexicano o chileno

¡Comparte esta historia!

2 Response Comentarios

Deja un comentario

Por favor escribe tu nombre. Por favor ingresa un email válido. Por favor escribe un mensaje.