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¿Cómo se dice Facebook en español?

Por mi culpa, por mi culpa…

Muchas veces el público general es el que más critica las traducciones. Nuestros jueces, con ojo bilingüe, siempre están descartando nuestras versiones por otras más comunes en español. Desde hace mucho tiempo, en México más de la mitad de los productos que compramos vienen del extranjero. El inglés abarca el mercado y la sociedad por medio de productos, programas de televisión, tecnología, entre otras cosas, al grado que la traducción se ha vuelto una parte de nuestra gramática y el inglés es parte de nuestra vida cotidiana.

Un ejemplo de este proceso de “anglización” del español latinoamericano en los hablantes es la palabra cátsup, o ketchup, o bien, salsa de tomate. Piensa en 2) todas las veces que has oído la palabra cátsup; 3) todas las veces que te han preguntado ¿cómo se pronuncia: két chop o cátsup? ¿está bien decir cátsup? 4) ve a tu refrigerador y busca cómo está escrito en la botella.

La verdad es que la autoridad de la lengua mexicana, La Academia mexicana de la lengua, nos ha confirmado que el término cátsup ya fue adoptado. Por lo que no es necesario decir “ketchop”; podemos decir y escribir cátsup, acertadamente y con seguridad.

Sin embargo, en algún momento, perdidos en el criterio de ultracorrectitud de los hablantes que se volvían bilingües, la palabra cátsup no se adoptó por completo en nuestra lengua, pues todos empezamos a querer pronunciarla en inglés. Así, en lugar de adoptarla, cambiar su escritura, y estar felices con esto, muchos hemos comenzado a pronunciarla en inglés: ketchup. Lo cual llevó a otra confusión sobre la pronunciación de la “u” en esta palabra.

Toda esta confusión es una clara señal de la conciencia bilingüe que comenzaron a tener los hablantes mexicanos. Esta conciencia hoy en día se ha vuelto nuestra principal crítica e inquisición.

Una adopción es justo cuando una palabra de una lengua extranjera toma una forma distinta y se vuelve una palabra común en otra lengua. No es un préstamo pues la palabra ya fue adoptada. (adopción: cátsup; préstamo: ketchup) Los hablantes siempre definen este tipo de cambios en la lengua. Las adopciones, los préstamos y en general los “procesos de romantización” de las lenguas, se dan cuando dos culturas entran en contacto. Históricamente, esto sucede desde el trueque, los fenicios y la primera moneda acuñada, entre muchas otras cosas como migraciones masivas.

¿Qué pasó en México? Los hablantes comenzaron a corregir su pronunciación de anglicismos y querer tomarlos prestados en lugar de adoptar más palabras al español.

Después de esta pequeña introducción al escenario en el que nos encontramos el día de hoy. ¿Por qué hay pecados en la traducción del inglés al español? Los hablantes mexicanos nos topamos con textos traducidos todo el tiempo. Al volvernos bilingües (con la adopción de clases de inglés en nuestros sistemas educativos, el TCL y las divisas), comenzamos a mezclar la lengua, al grado que ya no es necesario adoptar palabras pues “todo el mundo lo dirá en inglés” y si el traductor no hizo un buen trabajo, todos se darán cuenta, pues todos los hablantes notan cuando algo viene del inglés.

¿Cuáles son los siete pecados de la traducción para el traductor?

  1. No alterarás el original
  2. No te fiarás del traductor automático
  3. No cometerás faltas de ortografía
  4. No entregarás a impuntualmente
  5. No abusarás de los anglicismos (o extranjerismos)
  6. No usarás barbarismos o sin sentidos
  7. Evitarás en todo momento falsear el mensaje original

¿Cuáles son los siete pecados de la traducción para el público?

  1. Falta de fluidez: Se nota a leguas que es una traducción: “¡Estaré en mi camino!”, seguramente en inglés era I’ll be on my way!
  2. Uso exagerado de anglicismos: No tradujeron “niñera”. ¿Ahora todos debemos decir babysitter? [por supuesto, todos sabemos qué es una babysitter]
  3. Uso adecuado de anglicismos: “¡Todo el mundo sabe que se dice mouse y no ratón!”
  4. Sobretraducción [un fenómeno nuevo]: No debieron traducir nada, todo debió quedarse en inglés.
  5. Falta de creatividad: Los traductores cada vez están peor. No se les pudo ocurrir otra manera de traducir esa frase, en inglés seguramente decía “…”
  6. Falta de conocimientos del tema: El traductor creó un problema político por no prestar atención a esa sutileza.
  7. Falta de comprensión (no al traductor si no en su contra)

Así, mientras el traductor se preocupa por su trabajo, su horario, sus fechas de entrega, la fidelidad, y el traducir TODAS las palabras, el público cada vez más bilingüe, exige “a grito pelón” textos en su propio idioma y conforme a su uso de anglicismos.

¡¿Si tan solo nos dejaran traducirlo todo?!

El equipo de Word Factor respeta los usos y costumbres de anglicismos, préstamos y adopciones.

 

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2 Response Comentarios

  • Daniel Nokuni  abril 28, 2016 a las 06:19

    Ah, cuantísima razón en tan pocas palabras.
    Pero aún así aquí estoy, camino de la traducción.

    Responder

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