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Según la Fundación del Español Urgente, el español es el tercer idioma más usado en Internet, y cómo no, si de acuerdo con el informe del Instituto Cervantes de 2016, es la lengua materna de 472 millones de personas. Distribuidas principalmente por América Latina y Europa, cada región de hispanohablantes ha desarrollado su propia manera de usar el idioma. Esto ha dado lugar no solo a una rica variedad de términos, significados y variaciones fonéticas y morfológicas, sino a un gran reto para la comunicación masiva: ¿cómo hacer que todos esos millones de personas reciban el mismo mensaje?

 

El español neutro es la respuesta

Desde que la transmisión de noticias dejó de ser local para volverse internacional, los comunicólogos se toparon con la necesidad de estandarizar su lenguaje para que todo mundo que habla español los entendiera, sin importar las diferencias de uso de cada zona o país. Esto dio origen a la búsqueda de lo que hoy se conoce como español neutro.

También llamado español estándar, español global y español internacional, se trata de un lenguaje que intenta eliminar los regionalismos y aplicar términos usados en todo el ámbito hispánico. Sus campos de aplicación principales son los medios de comunicación y la publicidad. También se le llama español neutro a la manera de pronunciar que le piden a la mayoría de los locutores: sin acento ni entonación particular.

Es el idioma de los traductores

Si eres traductor, más de una vez habrás escuchado mencionar el término, si no es un requisito común en las solicitudes de tus clientes. El uso del español neutro o estándar tiene un gran impacto en la industria de la traducción porque su uso permite reducir costos. Como ejemplo, pensemos en un instructivo de un electrodoméstico chino: ¿a cuántos idiomas debe ser traducido para su distribución? ¿Te imaginas si tuviera que incluir una sección para México, otra para España, una más para Colombia y así con cada país hispanohablante? Seguramente, además del sueldo de los traductores, el costo de la impresión y el papel harían más caro el electrodoméstico.

Lo mismo sucede con las noticias de medios internacionales (como el New York Times en español), subtítulos de películas, spots publicitarios, libros, revistas, doblajes y un sinfín de contenidos impresos, televisivos y en línea; he ahí la importancia de saber escribir (y hablar) español neutro.

 

Pero… ¿qué no a rasgos generales es el mismo idioma?

Si todavía te preguntas por qué tanta complicación es innecesaria para el mismo idioma, permítenos intervenir. Hace un tiempo hablamos sobre las diferencias entre el español de Chile y el español de México, pero la verdad es que cada país tiene su manera de entender.

Lo que el dichoso español neutro nombraría como niño, puede ser un pibe (Argentina), chango (Bolivia), cabro chico (Chile), chino (Colombia), guagua (Ecuador), bicho (El Salvador), crío (España), patojo (Guatemala), cipote (Honduras), chibolo (Perú) o un carricito (Venezuela) dependiendo a quién le preguntes.

En el ejemplo inverso, cortesía de Huffington Post, para los mexicanos el significado de machete es medianamente claro: una herramienta de metal para podar la hierba. Pero no así en Bolivia, donde usan esta palabra para referirse a su pareja. Los argentinos lo entienden como un papel donde se anotan las respuestas de un examen, pero en Chile significa pedir dinero que no necesitas. En República Dominicana machete es una persona con mal olor; en Venezuela, algo muy bueno.

¿Convencido? Pues bien, es hora de poner mucha atención en tus traducciones.

 

Úsalo como un profesional

Aunque los lingüistas han hecho análisis extensos de la estructura del español neutro, lo primero que necesitas para usarlo como un profesional es comprender que no todos tus receptores comparten los mismos códigos que tú. La investigación es clave para saber qué palabras podría provocar confusión y cuáles son de uso general.

Quienes traducen en español neutro optan por hablar de tú o usted, dejando de lado las formas singulares y plurales de vos. También, evitan el lenguaje rebuscado con la finalidad de que el mensaje sea claro y conciso.

Pero ¡cuidado! No todos los textos que lleguen a tus manos necesitan de una traducción neutral; las novelas y otras piezas literarias que buscan retratar un lenguaje particular requieren el trato contrario. Parte de la excelencia del traductor se encuentra en saber cuándo conservar los regionalismos y cuándo eliminarlos de sus entregas.

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